martes, 12 de junio de 2012

Aspartamo E-951, el veneno que hace bueno al azúcar

aspartamo en todas partes
En el supermercado el aspartamo se encuentra en prácticamente todos los alimentos procesados desde gaseosa hasta precocinados o jarabes y medicamentos llevan aspartamo. Pese a su “seguridad oficial” (u oficiosa) siguen saliendo estudios que relacionan su consumo con el aumento en el riesgo de padecer cancer y efectos nocivos en embarazadas. En su día el aspartamo tardó más de 16 años en lograr su aprobación entre denuncias por fraude. Y solo lo logró cuando el lobby que comercializa el aspartamo nombró al presidente de la FDA.
Legalmente las cantidades estipuladas como seguras aprobadas en 1980, están fijadas en 40mg por kilo de peso, si un refresco light contiene entre 100 y 150mg muchos litros hay que beber para pasar de la cantidad diaria recomendada. Salvo que no tenemos la seguridad que esas cantidades sean realmente seguras y no es una idea descabellada si te dicen que los estudios en que se han basado para averiguar ese límite seguro estaban financiados por la propia industria interesada, que cuenta con 200 millones de consumidores en todo el mundo, y que además no son papeles que estén al acceso de cualquier persona.
Mientras que siguen defendiendo su inocuidad como sustancia segura, el 92% de los estudios independientes no hacen más que obtener resultado que demuestran lo contrario. Pongamos unos cuantos realizados sobre personas o sus tejidos y fijándonos solamente en su efecto sobre el cerebro:
¿Porqué afecta al cerebro?
El consumo de aspartamo produce mayores problemas en el cerebro, desórdenes mentales, influye en el aprendizaje y la estabilidad emocional debido a su composición química. Se compone de fenilalanina (50%), ácido aspártico (40%) y metanol (10%).
La fenilalanina juega un papel importante en la regulación de neurotransmisores, mientras que el ácido aspártico también se cree que desempeña cierto poder excitante como neurotransmisor en el sistema nervioso central y es precursor del glutamato, glutamina y asparagina.
El metanol es el 10% del producto y se convierte en el cuerpo a formiato, que o bien puede ser excretado o puede dar lugar a formaldehídos, dicetopiperazina (un carcinógeno) y otros derivados altamente tóxicos .
En personas sensibles al aspartamo puede causar alteraciones neurológicas y conductuales. Dolores de cabeza, insomnio y hasta convulsiones. Dejando clara evidencia de cambios en las concentraciones cerebrales de catecolaminas (noradrenalina, adrenalina y dopamina), con lo que un excesivo consumo conlleva trastorno mental, afectación del aprendizaje y afectan en primer lugar al funcionamiento emocional.
Por supuesto no se tienen estudios sobre la interacción con otras sustancias y mucho menos sabemos los efectos de un consumo habitual a largo plazo. Eso lo demostrarán los años….

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